La columna parte de un caso reciente resuelto por la Corte Constitucional: la tutela presentada por la madre de un adolescente en grave estado de salud, que pedía que se aceptara su consentimiento sustituto para que su hijo accediera a una muerte digna. La Corte negó el amparo, entre otras razones, por la ausencia de una ley en sentido formal.
La autora recorre la jurisprudencia que, desde 1997, ha exhortado al Congreso a legislar sobre la materia, y contrasta el fallo con decisiones anteriores en las que sí se reconoció el consentimiento de los padres en casos similares.
El texto concluye con un llamado al Congreso para que asuma su función de configuración normativa y regule este derecho, de modo que su ejercicio no dependa de la vía judicial.




